Sebastian Lomelin

Una carta dirigida a mi yo del pasado. La vida me ha enseñado tanto en poco tiempo que mi deseo es compartir mi visión con los demás.

Esta carta está dirigida para mi yo del pasado. Un joven Sebastian que creía que podía arreglar todos los problemas del mundo solo con su voz y sus ideas. Con el tiempo, la experiencia me ha enseñado a mis cortos veinte años que voltear al pasado sirve para entender el mundo que voy pisando. Antes, cuando volteaba a ver las cosas que había logrado, solo veía mis huellas. Hoy, cuando miro nuevamente mi pasado me doy cuenta de que mis huellas siempre estaban acompañadas de otras. Esas marcas son de todas las personas que han influido en mi desarrollo, pisadas de personas que me acompañaron en el camino, pisadas de aquellas que me deseaban buenas vibras y me daban buenos consejos y también las que no necesariamente me deseaban lo mejor. De todos he logrado aprender algo.

Esta forma de ver la vida me ha generado bienestar, tranquilidad y ganas de colaborar con y por los demás. Si bien entendía que el éxito se traducía en la culminación de logros y sueños personales, ahora creo firmemente que eso es solo una parte. Hoy te puedo asegurar que el éxito tiene una correlación con el bienestar común y para esto pongo un ejemplo:

“X persona sube a un cerro con piedras colgando en su espalda. Cuando logra llegar a la cima obtiene una sensación placentera, pues representó superar un obstáculo y lograr una meta. Ahora bien, si X persona colabora con un grupo de muchas otras personas y logran llegar a la cima del mismo cerro cargando entre todos una roca, la sensación que obtendrá será mucho mayor que la que consiguió estando solo”.

Mi querido Sebastian, deja a un lado las comparaciones con los demás. Aprenderás que lo mejor que podrás hacer en tu vida es solamente medirte con el que fuiste el día de ayer. Recuerda varias lecciones:
1) Mejorarás con el trabajo, no con la suerte. Enfócate en ser mejor que ayer.
2) Reconoce el valor de las personas. Escucha sus historias y trata de lograr un buen diálogo para encontrar soluciones y aprendizaje.
3) Autoevalúate siempre −conviértelo en hábito−, encuentra tus errores y reconócelos al igual que tus aciertos.
Acércate a grupos de personas que quieran encontrar y trabajar por soluciones a problemas en común. Conoce las huellas que han impactado la vida de los demás y te podré asegurar que si las juntas, encontrarás con mayor facilidad el camino para superar los obstáculos. Junta huellas porque esta #QueridaCiudad se merece la participación de todos. Junta huellas para sembrar arbolitos de nueva esperanza. Devuélvele a la sociedad todo lo que te ha dado, pues es gracias a esa coexistencia por la que hoy eres una persona íntegra que entiende que todos merecen buenas oportunidades para desarrollarse mejor.

Con amor y admiración, tu ‘yo’ del futuro.

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