María León

Querida hermana,

Te escribo para explicarte qué es lo que he estado haciendo este año en que tu has estado lejos. Se que te preguntas por qué no voy a ir a tu graduación en dos semanas, por qué casi nunca estoy en casa en las noches cuando hablas por teléfono con mis papás, y por que no he podido estar cerca de la abuela en estos meses de duelo. Te explico.

En mis primeros semestres de la universidad, acompañé a una amiga cuando sufrió acoso en el salón por parte de un compañero. Fue uno de los momentos de más rabia e impotencia en mi vida: me di cuenta de que esas injusticias suceden hasta en los espacios donde se supone que estamos seguras, aprendiendo y construyendonos como personas. Acompañada de un grupo de chicas que habíamos presenciado todo, mi amiga tuvo el valor de denunciar en la unidad legal de la facultad, y así volvió a sentirse –mas o menos- segura en la escuela. Pero si no hubiéramos estado juntas, creo que nos hubiera ganado el miedo, como tantas otras veces nos pasó en la cotidianidad. Todas habíamos tenido alguna experiencia violenta en la calle, en el trasporte, o en nuestras relaciones personales, y nos habíamos quedado sin decir nada. Aprendí que estando sola es más difícil alzar la voz.

Por eso la Campaña de Roberto es tan importante para mi: en este proyecto he encontrado una comunidad que me acompaña a decir ‘ya basta’ ante las injusticias de nuestro país. No quiero que más mujeres sufran lo que sufrió mi amiga, ni que haya personas mayores que no tienen acceso a pensiones, ni que nadie pierda a un familiar a manos de la violencia o la negligencia médica. No me gusta que tu sientas que el futuro en este país no tiene nada que ofrecerte: ni educación pública de calidad, ni un trabajo bien pagado, ni seguridad al caminar en la calle.

Creo que por eso me toca estar inconforme y demostrarte que la realidad en que vivimos no es definitiva, que podemos abrirnos camino, y que no hay que tener miedo. Que existe otra forma de hacer política de la que vemos todos los días en el periódico: con honestidad, con amor, y con austeridad. Es importante aferrarnos a los espacios que están diseñados para que las voces de las personas se escuchen, y por eso estoy ayudando a Roberto a ocupar lugar en el congreso.

La esperanza es como una bola de nieve, y estamos trabajando para que crezca cada vez más en un país profundamente lastimado. No es una tarea fácil, pero justo por eso hay que hacerla. Así que te pido que seas paciente conmigo. Mi motivación para hacer esto eres tú, y el resto de las personas que quiero. Nuestros papás, nuestra familia, y nuestros amigos cercanos. Pero al mismo tiempo, he tenido que sacrificar los momentos que pasamos juntos para seguir luchando. Es difícil, pero sé que a largo plazo vale la pena.

Gracias por apoyarme siempre, en las buenas y en las malas.

Te quiere,

Tu hermana

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