Luis León

La responsabilidad histórica (el abuelo, mi abuelo)

Llevo varios meses caminando las calles, platicando con personas, teniendo momentos de todas las emociones positivas y negativas, pero también de esperanza, aunque sin duda de mucha nostalgia. Parte de estas calles que hemos pisado de manera constante son las de Coyoacán, con sus casitas de colores y empedrados, callejones y vírgenes en cada cuadra a la que pasamos con el espíritu enardecido por reemplazarles. Lugares que desde muy pequeño he visitado a la par de una persona de grandes relatos e intrépida aventuras.

Estas ganas de estar aquí, hoy, participando, se remontan ya a algunas anécdotas, cuentos y palabras que hace unos ayeres han construido algo en mí. Me hacen preguntarme la razón de por qué lo hago, qué es lo que me inspira, cuál es mi guía, qué es lo que me hace ausentarme en la mesa a la hora de la comida en casa de mis abuelos y precisamente ahí esta la respuesta ante mis cuestionamientos.

No puedo dejar de recordar diversas historias, esas que acompañan siendo casi un aperitivo más de la hora de de la comida, anécdotas que me contaban de pequeño y hoy reflexiono; de la Revolución mexicana, de la Guerra Civil Española, de la Segunda Guerra Mundial, del 68 e incluso de los mundiales. Estas las pienso y a la ves aparece la imagen de mi abuelo, Javier Hernández Díaz de la Vega.

Él siempre hace énfasis en decirme desde que tengo memoria que los niños y niñas son el futuro y los jóvenes responsables del cambio, con el tiempo fui creciendo y me di cuenta que es cierto, al día todavía me cuenta entre tantas historias, cómo se organizaba con compañeros para hacer acciones en comunidad por su amor a México y a las personas.

Esas historias las considero responsables, ya que sin ellas no estaría hoy parado de frente, tocando puerta por puerta, a los vecinos y vecinas de la colonia Santa Catarina, Villacoyoacán o La Conchita con la intención de llamar a hacer algo más campaña política, sino algo que quede presente en los rincones de esta hermosa delegación u hoy ya municipio, que no importa el reordenamiento de la ciudad, sus colores, sabores y gente son permanentes e inherentes a cualquier decisión política y por eso esta campaña es responsable y esta construida entre todas y todos, por que entendemos las historias y las compartimos entre quienes vamos caminando sobre este paso.

Mi abuelo incentiva en mí esta perseverancia y esperanza sin descanso, somos muchos los jóvenes que aquí andamos,

Abuelo como tu lo predijiste, como tu me lo mencionaste, los jóvenes somos los que vamos a reemplazar a esos políticos de “siempre” y no descansaremos hasta lograrlo, no se trata de partidos, no se trata de política, esto se trata de personas que son valiosas, tu responsabilidad histórica la traigo conmigo, ahí encuentro la fórmula para hacer esto y espero (con esperanza) contar una victoria la próxima ves que nos sentemos mi abuela, tú y yo por eso de las 3:00 pm. a comer los guisados y a beber agua fresca de jamaica o limón.

Nuestro movimiento crece más cada día, yo no estaría aquí si no fuera por ti, por tu sabiduría y experiencia, somos muchos los jóvenes que tu quieres ver en las calles, pero otra buena enseñanza tuya también es que la juventud no se encuentra en los años, se encuentra en las ganas por hacer algo, en la inspiración, en la pasión.

Aquí andamos y vamos a reemplazarles

 

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