Luis Alvarado

Querida ciudad:

Gracias. Gracias por los callejones de San Ángel y las capillas de los Siete Barrios, gracias por los canales de Xochimilco y los jardines de La Villa, por Tepito y Polanco, gracias por la modernidad de Santa Fe y también por los fantasmas de Culhuacán, por las casonas de la Condesa y los puestos de tacos de la Santa Maria, gracias desde Tenayuca hasta Topilejo, la sima de la Latino hadta el fondo de la Alberca Olímpica. Gracias por no solo haber sido mi hogar durante los últimos 8 años, gracias por haberme mostrado tu espíritu. Ese espíritu rojo de lucha, incansable, inagotable.

Gracias por sorprenderme día con día. Gracias por tu arte que de asoma tanto en las esquina del metro, en las fachadas de las casas por Guerrero y por tus museos. Gracias por demostrarme diario que la gente se equivocaba cuando me decía que aquí no encontraría a buenas personas. Gracias por tu pasión que se desborda cuando intentas contenerla en el estadio Azteca, en el auditorio nacional o en mismísimo Zócalo. Gracias por tus terremotos, tus manifestaciones, cada asalto y cada incendio, tu caos y tu crisis porque solo me enseña lo inquebrantable que eres y que, en consecuencia, somos todos aquellos que te habitamos. ¡Siempre viva querida ciudad!

Amo cada ladrillo, cada viga y cada riel de metro, cada faro, cada banqueta y cada calle, amo cada sonrisa que me robas con tu belleza y sobretodo amo a tu gente. A los vendedores ambulantes, los banqueros, los viene vienes, la marchanta del tianguis y también la señora de las garnachas, los escritores, los voceadores, amo a los políticos que nos enseñan que no hacer, a los bolea zapatos, los organilleros, los conductores de camiones, los faquires, y también las estrellas de Televisa y TV Azteca. Gracias por mi familia y mis amigos. Sin ti, no seríamos. Gracias porque todos somos tú y tú nos hiciste a todos nosotros. Gracias por los chilangos y su chilanga ciudad. Gracias.

Pero la verdad, hoy no te escribo para decirte gracias sino para preguntar, ¿cómo te puedo empezar a retribuir todo lo que me has dado? ¿Como te puedo regresar tu agua que siempre ha sido tu sustento de vida y te lo arrebataron? ¿Cómo te puedo regresar tu aire, tu tierra, tu verde? ¿Cómo te puedo recuperar de los políticos corruptos, de la delincuencia y de la mafia que te está extorsionando? ¿Cómo te puedo regresar la esperanza como tú alguna vez me la regresaste a mi? Creo que es posible y tengo una idea cómo. Querida ciudad, todo esto es por ti.

 

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