Lourdes Epstein Cal y Mayor

Mis amados hijos:

Hace mas de 30 años que empezaron a aparecer en mi vida y no diré que el tiempo ha pasado volando. Más bien, siento que hemos vivido muchas vidas y el número de años es lo de menos. Muchos han sido los aprendizajes que han hecho posible que hoy seamos la familia que somos y, aunque me gustaría eliminar varias lecciones muy rudas que hemos padecido, creo que el resultado final es muy bueno. Me considero una persona muy afortunada porque soy madre de cuatro maravillosos hijos, extraordinarias personas, que me han enseñado a vivir con los brazos abiertos, a ser flexible al cambio y a dejar ir lo que no toca.

También soy muy afortunada porque tengo un trabajo que amo, que más que mi profesión, es mi vocación. Ser profesora me ha dado enormes satisfacciones y me ha supuesto siempre grandes retos. Casi 20 años de un compromiso que surgió el día en que tomé conciencia de que todos mis alumnos son hijas e hijos de alguien que, como yo, aspira a que sean felices y lleven una vida digna.

La academia me ha dado la posibilidad de entender mi contexto desde muy variadas perspectivas, los que al mismo tiempo ha implicado la responsabilidad de una acción coherente ante este privilegio. Principalmente por ustedes, porque no me cabe duda que uno enseña lo que quiere aprender y vivir la docencia desvinculada de lo que quiero para ustedes, me parece intolerable. Lo que quiero para ustedes no es difícil de adivinar: quiero que tengan oportunidades para construir la vida que desean y que eso mismo tengan todos las niñas, niños y jóvenes de este país. En el aula siempre me he sentido muy plena porque todos los días estoy colaborando con mi comunidad, construyendo alternativas y aprendiendo.

Sin embargo, la situación del mundo que estamos viviendo nos exige más: en especial, nuestro México está en una crisis que no va a ser resuelta sólo con una buena educación. Esa siempre será indispensable, pero ahora lo que urge es acción. Acción que se traduzca en una participación ciudadana que se haga responsable de lo que deseamos para el presente y el futuro. Y yo, ya les dije, quiero que sean felices y libres, y eso lo quiero para todos.

Recientemente encontré la comunidad con la que poner a trabajar las buenas ideas y los muchos aprendizajes de toda mi experiencia de madre y docente: el deber ser del aula, debe poderse hacer en la ciudad. Ahora encontré con quién. Se llama Wikipolítica.

Cuando entré en contacto las primeras miembros de este movimiento, me parecía estar viviendo una utopía aterrizada; fue sorprendente constatar que un grupo de voluntarios, queriendo como muchos un mejor país, había encontrado la forma de organizarse para hacer realidad un ejercicio político verdaderamente abierto y horizontal. Enseguida les ofrecí apoyar con los que tenía: algo de práctica, muchas experiencias y sobre todo, muchas ganas de poner en acto casi dos décadas de aspiraciones.

Con Wikipolítica me siento en casa. Lo que he vivido estos últimos meses me ha devuelto la confianza en la buena voluntad de las personas y en la posibilidad de que el bien común tenga la preferencia. Puedo decir con orgullo que somos una comunidad de personas que han pasado de la protesta a la propuesta, y que tenemos la disposición y la capacidad para cambiar la inercia de la corrupción por la cultura de la colaboración.

Hijos queridos, por primera vez en muchos años siento que estoy trabajado, ya no por ustedes, sino con ustedes, por un México en el que será posible pensar en un país con justicia e igualdad. Los cambios que requerimos no se darán en un corto plazo, pero sé de corazón que estamos ahora del lado de las soluciones, y no generando más problemas.

Lourdes Epstein Cal y Mayor

Ciudad de México, a 16 de mayo de 2018

 

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