Irving Garmendia

A mi sobrino por nacer

En el momento en que escribo esta carta aún no se siquiera que serás, niña o niño, aunque en realidad eso no importa. Seguramente pasará mucho tiempo antes de que puedas entender las siguientes palabras, y pasará aún más tiempo en que puedas dimensionarlas. Inclusive es posible que nunca llegues a comprenderlas, ojalá que sea así, ojalá que la época en la que tú vivirás no comprendan por qué una mujer tenga que salir con medio de su casa en cualquier hora del día, ni porque sus padres tengan que estar preocupados cuando salgan con amigos. Espero que tampoco entiendas porque la gente juzga a los demás por sus gustos, creencias, o aficiones; ojalá crezcas en un mundo donde no se hable de tolerancia, sino de aceptación. Ojalá nunca conozcas el sentimiento de sentirte sola, aun habiendo gente alrededor de ti.

La situación en la que se encuentra el país en este momento es de gran tensión, quizás no más que en otros países, pero la sensación que percibo es de cierta polarización y de mucha intolerancia. Eso sin contar las escandalosas cifras de violencia que ha habido en los últimos doce años. No importa quien haya estado dirigiendo, no importa quienes hayan tomado las decisiones, a mí me queda claro algo, todos en este país hemos fracasado, inclusive algunas personas que son dignas de reconocer su gran labor, pero que no pueden ser ajenos a este fracaso. La violencia crece en cada rincón del país, mientras el dinero público se continúa despilfarrando aun a pesar de que se evidencie, no hemos sido capaces de unirnos y hacer un llamado generalizado para cambiar esta situación. Estamos en un momento crítico, se aproxima una elección presidencial donde se podría por fin cambiar de régimen, lo cual significa cambiar la forma de hacer las cosas. Sin embargo, poco es mi entusiasmo ante este posible nuevo régimen, las mismas prácticas, los mismos nombres, la misma estructura, lo mismo de siempre. Y aun así se vislumbra como la única opción, ante otros aspirantes a la presidencia que no solo ofrecen más de lo mismo, sino que es seguro que con ellos las cosas empeorarán aún más.

Sin embargo, aún no hemos tocado fondo, hace unos meses decidí incluirme a un colectivo político llamado Wikipolitica. Dude mucho al comienzo, aún quedaba en mí la creencia de que, sin ser parte de un partido político, no se podía hacer mucho en la política. Además, siempre creí que tendría que llegar una sola persona y tomar todas las decisiones, que una sola persona era la que sería capaz de cambiar las cosas. Sin embargo, en los últimos meses me he dado cuenta que estaba equivocado, la colectividad puede realizar más que una sola persona, y en este movimiento político he encontrado la posibilidad real de que así sea. Jamás me imaginé que algún día estaría tan convencido de un movimiento político que me llevaría a actuar a las calles, tocar puerta por puerta y tratar de convencer a la gente que la política no es mala, sino que son los que se encuentran actualmente en ella la que ha hecho que nos deje esa sensación. Cada día que pasa conozco a más, y más gente que se una a este movimiento, y aunque haya mucha desilusión en las calles, para mi es gratificante ver siempre caras nuevas cada brigada.

No sé qué es lo que ocurra este primero de julio en el distrito 26, donde más que apoyar la candidatura de Roberto Castillo, es apoyar la candidatura de mucha gente que está convencida que podemos por fin cambiar las cosas. Puede que no se gane, pero lo más importante será lo que podamos dejar para la Ciudad de México y en general para todo el país. Mucha gente de distintas partes del país se ha unido para apoyar estas candidaturas de Wikipolitica, que tienen presencia en Jalisco principalmente, pero que también se encuentran en Nuevo León y Yucatán que, tal como en la Ciudad de México, están representando a las personas que por años hemos sido omitidas de la política. Seguro después de estas elecciones habrá más Wikipolitica en todo el país, ya sea con el mismo nombre o con otros diferentes, los partidos políticos serán reemplazados por estos nuevos colectivos, sin vicios, sin privilegios, sin representar a un pequeño sector de la población, y sobre todo con acciones y decisiones que por fin modificarán las condiciones de vida de millones de mexicanos.

Puede ser que me esté equivocando, no lo se. Puede que en unos años piense de forma diferente, es posible. Las cosas cambian, el tiempo fluye y las cosas se deterioran o florecen, pero en este momento quiero compartirte esto esperando que en verdad que cuando crezcas puedas leerlo, y si tal vez no pudimos cambiar nada nosotros, quisiera que tú, mis demás sobrinos e inclusive hijos puedan heredar esta voluntad, y aunque yo la pudiera perder, desearía que ustedes la conserven y se mantengan firmes, comprometidas, apasionadas, creativas y sobre todo decidas, a que no tenemos por qué vivir siempre de una misma manera y que no tenemos que estar a expensas de otros para que tomen decisiones por nosotras. Por el momento puedo asegurarte que ya nos encontramos y no nos vamos a soltar, que juntas las personas comunes ¡Vamos a Reemplazarlos¡

Irving Garmendia

 

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