Erika Romo

Querida ciudad:

Quiero contarte porque estoy en esta campaña. Mi camino en ella no ha sido muy largo pero sí muy significativo.
Mis motivos son básicamente tres: uno, porque la realidad que vivimos en esta Ciudad y en este país me duele a diario; dos, porque creo que es posible transformar esa realidad; y tres, por lo que ser parte de esta campaña ha hecho en mí.

Ahora explico un poco más. Primero, desde siempre he vivido aquí en la Ciudad de México (aunque a veces se me sale seguir diciéndote D.F), y desde hace algunos años me he dado cuenta de lo difícil que es. Soy mujer y cada día hay al menos algún pequeño momento en que me siento vulnerable a ser violentada, soy estudiante universitaria y sé que corro riesgo de que me desaparezcan, mi mamá trabaja durísimo en mi casa desde que tengo memoria y muchas personas aquí piensan que ella no trabaja, mi papá, que siempre ha sido un apasionado de su trabajo, quiere jubilarse en cuanto le sea posible porque teme que algún día le quiten ese derecho (como nos han arrebatado y negado otros).

En esta, mi Querida Ciudad, nos hemos acostumbrado a tener diariamente trayectos cansadísmos en el tráfico que nos quitan el tiempo y las ganas, a tener trabajos de diez horas o más y pensar que ahí, en una vida profundamente agotadora y absorbente está “el éxito” que ahora sí nos va a hacer salir de todos nuestros problemas. Nos hemos acostumbrado a despreciar la política y a los políticos, a no creerles una sola palabra porque por años, lo único que han hecho ha sido golpearnos.

Te he llorado mucho, porque a veces me siento muy enojada, muy triste y muy cansada de todo eso. Sin embargo, esta campaña y otras tantas cosas que me encuentro y vivo en lo cotidiano me dan esperanza en que las cosas pueden cambiar, en que las personas juntas, podemos no sólo soñar, sino actuar para transformar eso que tanto nos duele.

Yo me entusiasmé con esta forma de trabajar y hacer política leyendo y escuchando a y sobre Kumamoto, ese proyecto me hizo ver que sí es posible hacerlo diferente, y ahora formando parte de la campaña de Roberto lo he confirmado: la política sí puede ser honesta, austera, sensata y alegre.

Este proyecto para recuperarte a ti, me ha hecho encontrarme y reencontrarme con personas maravillosas a quienes admiro por su lucha y por el amor que le tienen a lo que hacen, me ha permitido conocer a tu gente, mirarla y escucharla (por eso mi parte favorita es brigadear tocando puerta por puerta escuchando las historias, la rabia y la esperanza) y conocer también tus calles, tus parques, tus rutas y tus tan diversas dinámicas, nos ha permitido sentirte nuestra, hacerte nuestra.

Soy parte de esto porque aquí, en esta lucha por reemplazarles, me siento fuerte y sé que puedo no sólo alzar la voz para mostrar mi indignación, sino alzar también las manos, y poner el cuerpo, la mente y sobre todo el corazón para tener una mejor ciudad, un mejor país. Estoy segura de que juntas seremos un bosque.

Erika

Comparte