Emilio

El mundo antiguo

Abuela,

Un día hace muchos muchos años (en los tiempos en que iba en la primaria y me recogías a la salida de la escuela) estábamos en la fila de las tortillas. Adelante de nosotros había un obrero y pidió que le vendieran veinte centavos, la señora que atendía le contestó que no le podía dar tan poquito, que eso era lo que costaba el papel. El obrero se fue sin nada, y cuando le preguntaste a la señora que qué había pasado te respondió que el señor no tenía suficiente dinero. Luego luego me dijiste: “Alcánzalo, dile que yo le compro las tortillas”, yo corrí, pero no lo encontré. ¿Te acuerdas?

Hace unas semanas me uní a la campaña de un candidato para una diputación local, no es de ningún partido político, es lo que en el argot político moderno se conoce como ‘independiente’, se llama Roberto. Yo sé que es difícil confiar en las elecciones y en aquellos que buscan un puesto de elección popular. Hemos aprendido a ser escépticos, incrédulos, desconfiados. Confieso que los primeras veces que iba a algún mitín o evento de este proyecto, dudaba, había en mí algo de recelo, hasta que un día pasó lo siguiente: ¿conoces un poema de José Emilio Pacheco que se llama ‘Alta traición’? es un poema genial, que para mí es una explicación de lo que significa ser mexicano, es un poema que me pone la piel chinita, y que me hace pensar en Omar, en mi mamá y en mi papá, en ti, en todos los días que viví lejos y en qué fue lo que me trajo de vuelta, en fin, resulta que un día Roberto inició su plática diciendo algo así como ‘quiero compartirles un poema que me gusta mucho’ y era ese mismo poema!, entonces supe que todo estaba chido, que este movimiento me representaba de una forma que no había pensado. Entonces empecé a salir a las calles a hacer campaña, a platicar con los vecinos acerca de este proyecto, a decirles que queremos que lo público sea sinónimo de excelencia, a pedir un voto de confianza y otro en una de las boletas que nos darán el 1ero de julio, ‘vota por el arbolito’ decimos.

Es una pregunta frecuente la de ‘por qué haces esto’, ‘cuál es la razón para participar en esta campaña’ y, ¿sabes? no podría explicarlo con certeza, pero al pensar en las respuestas (y por esto te escribo esta carta, para contártelo) una y otra vez vuelvo a ese día en la fila de las tortillas, ese día en que me enseñaste lo que es la bondad y la urgencia de ayudar a quien lo necesite.

En eso ando.

Te quiero muchísimo,

Emilio

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