El País – La fórmula de Kumamoto aterriza en Ciudad de México

No podan árboles para poner propaganda, los siembran para crear comunidad. No compran votos ni apelan a las estructuras clientelares, los piden de puerta en puerta. Tampoco convocan a plazas donde el candidato lanza un discurso grandilocuente sobre un templete. Prefieren mercados y parques para escuchar a la gente. No tiran basura electoral, cada tríptico que ofrecen lo dan en la mano solo para los interesados. No creen en la política del derroche, ni de una sola persona, creen en sociedades que se pregunten qué futuro quieren, qué problemas enfrentan y cómo solucionarlos.

 

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