Mercurio Cadena

Queridas ocupantes:

Le tengo envidia de la buena a quienes se saben de un solo lugar. “Soy de San Luis”; “soy de Mérida”; “soy de Guadalajara”. ¿De dónde somos los itinerantes? ¿Alguien le ha preguntado a los lugares si quieren tenernos? ¿Es promiscuo que nos tengan varios al mismo tiempo? Y si sí, ¿es mala la promiscuidad, con lo descansado que queda uno?

De dónde soy, yo no lo sé de cierto… Y sin embargo, una certeza tengo: viviese yo en las costas del Oriente, o en los pantanos del Sureste, o en el Sur de la Capital, al De Efe siempre dejó sentir su generosidad cuidando a los míos a la distancia y dándome un lugar dónde nacer. Al De Efe siempre le ha dado la vida para ser generosa, y como ejemplo queda la vida de mi abuelo Roberto.

Mi abuelo es de San Luis Potosí, de la capital. Allá trabajaba cargando máquinas de escribir en un localito, en el que fue aprendiendo “el oficio” de la mecánica. Cuando mi bisabuelo Gerónimo murió de cáncer, mi abuelo tenía 12 años. Su mamá, mi bisabuela María, fue embaucada y le quitaron todos los bienes familiares. Al poco tiempo, mi abuelo recibió una invitación de la Remington, empresa que según él era la mejor productora de máquinas de escribir, para trabajar en el De Efe. Mi abuelo tomó a toda su familia y llegaron a la Ciudad a dormir en una banquita de un parque cerca de la TAPO hasta que tuvieron suficiente dinero para rentar un cuartito en la Colonia Moctezuma.

En la empresa, mi abuela era secretaria. A mi abuelo le encantó su tremendo don de gentes, que después sería uno de los talentos que fincaron el bienestar de la familia. Era tan buena vendedora de Avón que el teléfono nunca dejaba de sonar en casa. ¡Es la vecina del trece que quiere su perfume! ¡Es la prima Ana que si le traes otros aretes! ¡Es la señora Areli que si le mandas a Anita con un catálogo!

Ese par se conoció y se casó. A los 22 años mi abuelo se independizó. Fue conocido como el mejor mecánico del Centro durante un tiempo. Llegó a tener una plantilla de 20 mecánicos en el famoso local de Cuba 68. Hoy mi abuelo no usa computadoras más por una sensación de traición que por una incapacidad para hacerlo: “esas cosas ni engranes han de tener. No son confiables”.

La vida no era fácil, pero la Ciudad era lo suficientemente generosa como para que, después de mucho trabajo duro de mi abuelo con sus engranes y aceites y de mi abuela con su don de gentes y lociones, pudieran comprar una casa en San Pedro el Chico; pueblito recientemente vuelto colonia de la “periferia”. Con el tiempo, llegaron los hijos. Cinco en total, entre ellos mi mamá.

Esa mata llamada Ciudad de México siguió dando y dando. Paulatinamente pudieron echar mezcla y construir un segundo piso (supervisado por mi abuelo en persona; todólogo sin miedo al derrumbe). En esa casa pasamos todas las Navidades, hasta que mi abuela murió. Vender esa casa fue una de las cosas más dolorosas que hemos tenido que hacer… Hoy mi abuelo vive en Puebla con mi tía Norma muy tranquilo, feliz de la vida que entre él, mi abuela y la Ciudad pudieron darle a sus hijos e hijas, y después a nosotras sus nietas.

Querida Ciudad: quiero que vuelvas a ser ese núcleo de amor y oportunidad que cosechó a mi familia y a millones de familias más que hoy te enraizan y te llaman hogar. Quiero que venzas tus retos; que recuperes tus ríos y mantos; que vuelvas a ser humana y generosa para con toda tu gente. ¡Quiero volver a presumir que tienes la región más transparente del aire! Pero sobre todo, te quiero regalando navidades como las que me regalaste a mí, en las que quizá nunca hubo lujos, pero risas y amor… ¡a borbotones!

Y en esa misión, Roberto no va solo. Va conmigo, y va con todas las ocupantes como ustedes que queremos muchas navidades así en Las Portales. #VamosAReemplazarles.

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Giovanni

Queridos mamá y papa,

Quiero contarles una historia que seguramente recuerdan todos los días de su vida, pero esta vez con un significado diferente.

Fue hace más de 6 años cuando mi hermana Xiomara decidió contraer matrimonio y fue hace mas de 6 años cuando al realizarse esos estudios médicos fue diagnosticada con Insuficiencia Renal Crónica, sus riñones no funcionaban y teníamos 3 alternativas como tratamiento: Diálisis, Hemodiálisis o un Trasplante Renal.  Fue hasta 9 meses después, 9 meses de tratamiento en hemodiálisis, después de haber sufrido una picadura en un pulmón en un intento por colocar un catéter para la misma hemodiálisis, cuando por fin un Trasplante Renal era posible gracias a esos doctores militares que encontramos por asares del destino y gracias a que afortunadamente fui compatible con mi hermana.

Pero me gustaría que recuerden nuestra travesía a lo largo de estos 6 años. El tratamiento de hemodiálisis fue realizado en un hospital particular durante 9 meses, ya que el IMSS no tenía espacio, el trasplante fue hecho en un hospital privado y con ayuda de nuestros doctores y de una Asociación Civil, porque teníamos miedo al IMSS y su mal servicio.  Recibimos apoyo nulo por parte de un IMSS, al que se le pagan cuotas continuamente descontadas de nuestros sueldos, aun después del trasplante el apoyo del IMSS es deficiente porque no hay medicinas suficientes, o porque es tanta la demanda de derechohabientes que los doctores, los estudios médicos y las instalaciones no son suficientes o son deficientes.

Afortunadamente no todo fue malo en el transcurso de nuestra historia, tuvimos la fortuna de encontrar excelentes doctores, y con mucho esfuerzo, deudas, créditos bancarios y promesas de pago, pudimos salir adelante. Sin embargo, desde ese momento decidí dedicar mi vida a cambiar la situación de mi familia y también la de muchas familias mexicanas, porque no puedo imaginar la misma situación en familias alejadas de la capital del país, donde el acceso a Seguridad Social es nulo o muy escaso, donde existen clínicas alejadas a kilómetros de alguna comunidad y de hospitales de primer nivel inexistentes. Porque hablamos del aspecto mas fundamental de la vida: la salud, y porque si bien los recursos no existen en el país, lo poco con lo que contamos, el gobierno actual lo desperdicia en campañas electorales ineficientes, o desaparecen por medio de la corrupción, por eso decidí salir y combatir por mi cuenta la triste situación en la que se encuentra el país, con poco acceso a educación de calidad, un país hundido en la corrupción, y con gobernantes dispuestos a hacer lo que sea con la finalidad de mantener su elite intocable.

Fue en esa lucha donde encontré a Wikipolitica, un grupo de personas dedicadas a hacer de esta Ciudad y de este País un lugar mejor. Es por eso dedico gran parte de mis días, a esta campaña con Roberto y con toda Wikipolitica, porque estamos convencidos que juntas, las personas, podemos hacer un cambio y que ninguna familia tenga que poner en riesgo su propia vida, su salud, y su patrimonio.

 

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Irving Garmendia

A mi sobrino por nacer

En el momento en que escribo esta carta aún no se siquiera que serás, niña o niño, aunque en realidad eso no importa. Seguramente pasará mucho tiempo antes de que puedas entender las siguientes palabras, y pasará aún más tiempo en que puedas dimensionarlas. Inclusive es posible que nunca llegues a comprenderlas, ojalá que sea así, ojalá que la época en la que tú vivirás no comprendan por qué una mujer tenga que salir con medio de su casa en cualquier hora del día, ni porque sus padres tengan que estar preocupados cuando salgan con amigos. Espero que tampoco entiendas porque la gente juzga a los demás por sus gustos, creencias, o aficiones; ojalá crezcas en un mundo donde no se hable de tolerancia, sino de aceptación. Ojalá nunca conozcas el sentimiento de sentirte sola, aun habiendo gente alrededor de ti.

La situación en la que se encuentra el país en este momento es de gran tensión, quizás no más que en otros países, pero la sensación que percibo es de cierta polarización y de mucha intolerancia. Eso sin contar las escandalosas cifras de violencia que ha habido en los últimos doce años. No importa quien haya estado dirigiendo, no importa quienes hayan tomado las decisiones, a mí me queda claro algo, todos en este país hemos fracasado, inclusive algunas personas que son dignas de reconocer su gran labor, pero que no pueden ser ajenos a este fracaso. La violencia crece en cada rincón del país, mientras el dinero público se continúa despilfarrando aun a pesar de que se evidencie, no hemos sido capaces de unirnos y hacer un llamado generalizado para cambiar esta situación. Estamos en un momento crítico, se aproxima una elección presidencial donde se podría por fin cambiar de régimen, lo cual significa cambiar la forma de hacer las cosas. Sin embargo, poco es mi entusiasmo ante este posible nuevo régimen, las mismas prácticas, los mismos nombres, la misma estructura, lo mismo de siempre. Y aun así se vislumbra como la única opción, ante otros aspirantes a la presidencia que no solo ofrecen más de lo mismo, sino que es seguro que con ellos las cosas empeorarán aún más.

Sin embargo, aún no hemos tocado fondo, hace unos meses decidí incluirme a un colectivo político llamado Wikipolitica. Dude mucho al comienzo, aún quedaba en mí la creencia de que, sin ser parte de un partido político, no se podía hacer mucho en la política. Además, siempre creí que tendría que llegar una sola persona y tomar todas las decisiones, que una sola persona era la que sería capaz de cambiar las cosas. Sin embargo, en los últimos meses me he dado cuenta que estaba equivocado, la colectividad puede realizar más que una sola persona, y en este movimiento político he encontrado la posibilidad real de que así sea. Jamás me imaginé que algún día estaría tan convencido de un movimiento político que me llevaría a actuar a las calles, tocar puerta por puerta y tratar de convencer a la gente que la política no es mala, sino que son los que se encuentran actualmente en ella la que ha hecho que nos deje esa sensación. Cada día que pasa conozco a más, y más gente que se una a este movimiento, y aunque haya mucha desilusión en las calles, para mi es gratificante ver siempre caras nuevas cada brigada.

No sé qué es lo que ocurra este primero de julio en el distrito 26, donde más que apoyar la candidatura de Roberto Castillo, es apoyar la candidatura de mucha gente que está convencida que podemos por fin cambiar las cosas. Puede que no se gane, pero lo más importante será lo que podamos dejar para la Ciudad de México y en general para todo el país. Mucha gente de distintas partes del país se ha unido para apoyar estas candidaturas de Wikipolitica, que tienen presencia en Jalisco principalmente, pero que también se encuentran en Nuevo León y Yucatán que, tal como en la Ciudad de México, están representando a las personas que por años hemos sido omitidas de la política. Seguro después de estas elecciones habrá más Wikipolitica en todo el país, ya sea con el mismo nombre o con otros diferentes, los partidos políticos serán reemplazados por estos nuevos colectivos, sin vicios, sin privilegios, sin representar a un pequeño sector de la población, y sobre todo con acciones y decisiones que por fin modificarán las condiciones de vida de millones de mexicanos.

Puede ser que me esté equivocando, no lo se. Puede que en unos años piense de forma diferente, es posible. Las cosas cambian, el tiempo fluye y las cosas se deterioran o florecen, pero en este momento quiero compartirte esto esperando que en verdad que cuando crezcas puedas leerlo, y si tal vez no pudimos cambiar nada nosotros, quisiera que tú, mis demás sobrinos e inclusive hijos puedan heredar esta voluntad, y aunque yo la pudiera perder, desearía que ustedes la conserven y se mantengan firmes, comprometidas, apasionadas, creativas y sobre todo decidas, a que no tenemos por qué vivir siempre de una misma manera y que no tenemos que estar a expensas de otros para que tomen decisiones por nosotras. Por el momento puedo asegurarte que ya nos encontramos y no nos vamos a soltar, que juntas las personas comunes ¡Vamos a Reemplazarlos¡

Irving Garmendia

 

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Roberto Camps

Querido papá y mamá:

Hoy te escribo esta carta para decirte porque decidí cambiarme de carrera, porque decidí venir a CDMX y porque estoy con Wikipolítica. Recuerdo muy bien las vacaciones de verano cuando salí de la prepa, íbamos en el coche hacia la ciudad de México, y tú, papá, me reclamaste en todo el camino porque no decidí estudiar otra cosa que no fuera Odontología, me reclamabas porque no pensaba igual que tú, fue una etapa muy densa para mí al ver que mi familia no me apoyaba en las decisiones que estaba tomando en ese entonces, pasé por momentos muy grises en mi vida, donde existía con mucha presencia la depresión, el coraje, la ira de darme cuenta que no contaba con muchos seres queridos y amigos, fueron momentos muy amargos.

Después de estar estudiando la carrera de Odontología en Acapulco, ocurre el sismo del 19 de Septiembre del 2017, y tome acción, done dinero, alimentos, compartí información importante en redes pero había algo que no me hacía sentir satisfecho, así que tome la decisión de venir a la CDMX a donar mi esfuerzo físico. Estuve presente en 2 edificios caídos, Alvaro Obregon 286 y Av. Eugenia. El primer día que llegue en la noche después de ayudar, lloré y me pregunte a mi mismo que sentido le estaba dando a mi vida, por qué no era feliz, por qué no me sentía satisfecho con lo que estaba estudiando.

El 22 de Septiembre regresé a Acapulco y esas mismas preguntas seguían en mi mente, nunca había tenido una introspección tan profunda en mi vida, y me descubrí, descubrí la persona que soy y que quiero ser, descubrí mis objetivos, mis motivaciones y lo más importante, mi vocación. Fue muy difícil enfrentarme con la decisión de cambiarme de carrera, sentir la presión de todos mis familiares, mis amigos, mis conocidos, fue un momento difícil pero ahora que me encuentro aquí puedo decirlo con toda la seguridad y confianza del mundo: valió la pena, valió la pena cambiarme de carrera, valió la pena venir a la ciudad de México, valió la pena cada milésima de segundo descubrirme, porque también descubrí que mi familia y mis verdaderos amigos si me quieren y me apoyan un chingo, valió la pena descubrir que mi papá quería que tuviera mis objetivos y metas muy claras, yo te entiendo, aunque no tenga hijos, pero entiendo que como papá te gustaría que le fuera al mismo equipo de futbol que tú (soy chivista <3) entiendo que te gustaría que me acercara al partido político al que a ti te ha dado mucha experiencia, entiendo que te gustaría que pensara igual que tú, pero no pienso igual que tú porque aprendí a pensar por mi, no me siento identificado con ese partido político, y no le voy al América, pero estoy demasiado seguro que algo tenemos en común, la pasión de querer hacer las cosas bien y de manera distinta para nuestro país, ese sentimiento lo comparto profundamente contigo y por eso estoy aquí escribiendo esto con lagrimas en los ojos, querida mamá y papá, estoy aquí porque quiero hacer algo por mi país, estoy aquí porque quiero servir para las personas que más necesitan, estoy aquí porque mis ideales y principios van de la mano con Wikipolítica y con mi tocayo Roberto Castillo, y si no fuera por ustedes dos, por su apoyo, por su cariño, por ese empujón que me dan cada día para ser mejor, no estaría aquí.

Gracias por todo lo que me han dado, los quiero mucho.

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Avril Ayala

Hablemos de Roberto

Tengo la oportunidad de apoyar la candidatura independiente de Roberto Castillo y si, me estoy poniendo la playera de un candidato, me estoy volviendo una semilla del famoso arbolito de Wikipolitica.

No saben lo increíble que ha sido esta coincidencia, de la nada te encuentras con gente que comparte tus dolencias y expectativas, tal vez estén en luchas distintas, pero concluimos con qué, todas las luchas son la misma lucha. Resulta que esta generación no es tan apática o indiferente, al contrario, estamos más atentos a lo qué pasa en nuestro entorno, dispuestos a alzar la voz cuando es necesario, abiertos cada vez más a la política y por lo tanto, estamos en busca de la participación ciudadana, sabemos que con quejas no vamos a lograr nada, necesitamos actuar y enfrentar al futuro que ya está aquí.

Ya no somos unos pocos luchando por un mejor futuro, somos muchos los que queremos sentir paz cuando caminamos por la ciudad, los que queremos ir cómodos en el transporte público, los que queremos una ciudad verde; muchos los que queremos cambiar la forma en la que México hace política.

Es por esto que apoyo a Roberto, a Kumamoto y a Wikipolitica en general. Jamás me sentí tan inspirada e identificada con un movimiento como hoy me siento, con unas ganas inmensas de salir a las calles a pegar calcas y hablar con la gente, porque la política es esto, es hablar y escuchar a todas las personas porque todos tenemos algo que decir, todos tenemos una lucha.

Ahora, la pregunta sería: “¿Porqué con Roberto?” Porque en la política, como en cualquier otra ciencia social, necesitamos innovar no podemos buscar un cambio con políticos que están hechos a la vieja escuela. “No podemos llegar a lugares distintos andando el mismo camino”.

La clase política de siempre no ha funcionado en el sin fin de oportunidades que les hemos brindado. Necesitamos una nueva alternativa, que es sensata, que rinde cuentas y sobre todo que es colectiva, fomenta el empoderamiento ciudadano. De verdad, cualquiera puede participar desde el más pequeño, hasta el más grande y entonces se convierte en una lucha con una diversidad riquísima, con muchos puntos de vista, con gente de todos lados. Prueba de esto es que ayer, hasta mi papá se incluyó y hablo con chavos de mi edad que piensan distinto a él y hablaron, hubo un diálogo magnífico.

Por eso quiero que conozcan los ejes de la campaña de Roberto y que lo conozcan a él.

Roberto es un chavo increíble, apenas tiene 27 y nos ha demostrado que no necesitamos ser un viejito apático para hacer política, tampoco se necesita mucho dinero para llegar a un curul. Se puede hacer una campaña austera y cercana a las personas, una campaña humana.

Les presento a Roberto, es candidato independiente al primer congreso de la CDMX por el distrito 26 (Coyoacán y Benito Juárez). No solo tiene ganas de cambiar al país, tiene la capacidad de hacerlo, es politólogo del CIDE, también estudio Relaciones internacionales en la misma universidad. Se ha especializado en la participación ciudadana y está en contra de la corrupción.

Junto con Kumamoto y el equipo de Wikipolitica impulsó #SinVotoNoHayDinero.

Aquí les dejo un poquito de sus ejes de campaña.

1.- Recuperar la política para las personas:
-Menos privilegios a la clase política.
-Roberto donará el 50% de su salario a proyectos sociales.
-Se abrirán designaciones públicas para que tengamos certeza de que las personas que estén frente a las instituciones, sean personas honestas, capaces y buenas.

2.- Construir una ciudad con Futuro:
-Un transporte público digno y eficiente; aire limpio; cero basura; y agua suficiente para todas. Tenemos que cuidar mucho a nuestra #QueridaCiudad porque será la casa de nuestros hijos y nietos.
-Se combatirá la corrupción inmobiliaria y legislará para que el futuro de la ciudad esté en manos de nosotros, los chilangos.

3.- Vivir con dignidad:
– Legislará para reconocer y distribuir de manera justa el trabajo de las personas que cuidan niños, enfermeros y hogares. Los cuidamos a son la base de nuestra sociedad y es responsabilidad de todos.
-El 19 de septiembre no solo nos demostró que los mexicanos somos una familia enorme, también nos demostró que la corrupción y la negligencia matan. Por eso se revisarán y abrirán a especialistas todas las normas para que tengamos la certeza de que la ciudad no volverá a sufrir de ese calvario otra vez.

“Somos muchas, ya nos encontramos y no nos vamos a detener porque juntas, las personas #VamosAReemplazarles”.

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Ariel

Mamá:

¿Recuerdas cuando llores en ese restaurante por que me sentía cansado del mundo? Te dije como me sentía por lo frustrado que estaba por la sensación de ver a mi abuela fatigada tras 50 años de trabajo por la educación, y que al final, los de arriba hacían parecer que su trabajo no había valido la pena.

Tu me abrazaste y me dijiste que no nos rindiéramos. Que diéramos lo mejor y las cosas cambiarían. Y aquí estoy, caminando las calles para hacer ese esfuerzo, y esta vez no me siento solo

Se que es difícil de comprender porqué no estoy en casa, porqué salgo temprano y regreso asoleado y cansado, a terminar los deberes para graduarme y seguir tus pasos. Pero lo entenderías si los conocieras, si vieras a toda la gente que quiere recuperar la política para las personas comunes, como tú y como yo. Si conocieras a cada uno de ellos, aprenderías muchísimo, como yo lo estoy haciendo.

Se que es difícil no estar cerca, o no tener el tiempo que queremos tener juntos. Pero cuando lo logremos, estarás orgullosa de mi y de todas las personas que participan en este esfuerzo.

Siempre serás mi ejemplo, y seguiré tus consejos, pues no me rendiré, por más que intenten pararme

Y a esos, que me hacían ver el trabajo de mi abuela minimizando, quiero decirles que no lo fue. Ella sembró semillas, para que hoy tengamos un arbolito, grande y fuerte. Y a ellos, vamos a reemplazarles.

Ariel

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Fernando Avalos

Les quiero conmigo

Mi historia es el encuentro paulatino de los recuerdos que nuestros padres suelen escondernos para evitarnos el dolor de sentir la rabia, tristeza, y soledad, que han tenido que enfrentar en los momentos más crueles de su vida, y que para algunos, sabemos han sido muchos.

La historia de mi familia ha sido una de trabajo duro, forjar carácter, y aprovechar oportunidades entregadas por aquellos que podían darlas, y que hoy, somos nosotras.

Una familia paterna atada por el racismo y los estigmas hacia el campo, impulsada por su ambición de ser, pertenecer, y con la firme convicción de que la disciplina y la educación les sacarían adelante económicamente. Una familia materna sufriendo los peligros silenciosos que te gritan en la cara al vivir en la pobreza; la pésima planificación urbana, llegando a una colonia popular recién inaugurada, exponiendo a una familia con mayoría de mujeres a la amenaza constante del acoso y agresiones sexuales de un lugar donde la ley no existía si no era la propia.

Están también, todas las personas que confiaron en la capacidad de mi madre y mi padre, y quienes dentro de sus posibilidades les otorgaron un cuarto más amplio, para al fin poder respirar con tranquilidad. Vivir la vida, no sólo sus circunstancias.

Sería hipócrita al no continuar la lucha. Y digo continuar porque vengo de una familia de valientes, que con su testimonio y forma de vida, son en sí mismas una historia de inconformidad y subversión en contra de las probabilidades, y por otro lado, desde la resistencia civil o las armas, han peleado contra el sistema o la muerte, respectivamente.

He llegado a darme cuenta, que hay dos tipos de mexicanos, aquellos que sistemáticamente nacen rotos, y aquellos que con el tiempo el sistema rompe. Yo hoy aún estoy entero, y mientras así sea, no me parece congruente sentarme en paz a ver como todo sucede.

¿Por qué a mí? No lo sé, pero me obliga a hacer algo, ¿por qué no a todos?

Entender que estas historias siguen ocurriendo a diario, que esas personas no están aquí conmigo, construyendo con nosotras, pues hace dos generaciones, diez años, tres meses, dos días o tal vez hoy mismo, a una familia la vida ya no le dio, y no hubo manos suficientes para no dejarlas caer.

El que mis padres me cuenten para mí todo esto es un orgullo, porque esto significa confianza, y el anhelo de que entenderé lo que han vivido. Hoy sé que los relatos han sido una parte gigante de mi enseñanza, sin embargo no quiero que lo mismo me sea contado por mis hermanos, porque escuchar el mismo problema dos veces sin hacer algo para solucionarlo, resumiría todo esto en una simple negligencia.

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Jimena Zavala

Querida Regina:

Cuando tenía 10 años mis papás me dieron la mejor noticia que me pudieron haber dado: “vas a tener una hermanita”. Al verte recién nacida, en mis brazos, mi corazón se hizo enorme y descubrí un nuevo tipo de amor, uno tan puro, tan genuino, tan inquebrantable. Durante los siguientes años, conforme íbamos creciendo, constantemente pensaba en que tenía una ventaja de 10 años para hacer algo para que de algún modo, el mundo en el que tú crecieras fuera mejor que el mundo en el que yo lo hice.

Y esa ha sido -y sigue siendo- mi motivación para no rendirme aún cuando las cosas se ponen difíciles. Es esa la misma razón por la que, hace ya 4 años, decidí venirme a la Ciudad de México a estudiar, sabiendo que en casa las dejaba a mamá y a ti.

En el primer año de la universidad sabía que estaba aprendiendo mucho y que algún día podría aplicar todo ese conocimiento a alguna mejora para el mundo pero aún no lo veía claro. Entonces una gran persona me invitó a ser parte de un grupo de jóvenes que estaban transformando la forma de hacer política. Aunque no entendí bien a qué se refería acepté ir y ahí fue cuando todo cambió.

Wikipolítica, durante los últimos más de 3 años, ha sido para mi lo que llena mi corazón, el proyecto que se ha convertido en mi brújula de vida. No solo por cómo hacemos lo que hacemos y la manera en que ha re-construido mi forma de ver el mundo, sino por las personas que han llegado a mi vida gracias a la Wiki.

Fue ahí donde conocí a Roberto, su cara suele proyectar niñez pero al escucharlo hablar se refleja la inteligencia y la lucha que lo caracterizan. Pero también me encontré con doctoras que sueñan con sistemas de salud pública eficientes, genios que con los datos transforman la realidad, abogados idealistas con barba que no usan traje, grandes personas que con sus palabras te mueven y te convencen, mujeres valientes que enmedio de la urgencia no tienen miedo a alzar la voz, tapatías que llevan el concepto wiki a sus empresas privadas, exfutbolistas cuya mayor pasión es estar horas bajo el sol escuchando a la gente, politólogas decididas y fuertes que anhelan un país transparente y sin corrupción, cinematógrafos y comunicólogos que comparten su talento, investigadores que regalan su inteligencia, un financiero buenaondita con un corazón gigante -que también se robó el mío-, y miles de personas genuinas y talentosas que juntas han aprendido a soñar en colectivo y que, al estar convencidas de que otro mundo es posible, están dispuestas a sacrificar todo por hacerlo posible.

Ahora me doy cuenta que he encontrado lo que tanto buscaba: una esperanza, una ilusión de que todo puede cambiar y que está cambiando. Cuando tú tengas mi edad sé que las cosas serán distintas, probablemente no porque todos los problemas se hayan solucionado, para eso seguiremos luchando, sino porque sabrás que sí es posible.

En este momento soy parte, junto con miles de personas, de la campaña independiente encabezada por Roberto Castillo porque #VamosAReemplazarles. Me encantaría que pudieras estar aquí brigadeando con nosotras puerta por puerta con esa alegría que siempre te ha caracterizado, pero sé que lo que te toca ahora es estudiar para que algún día tú puedas, si quieres, transformar tu realidad y soñar en colectivo. Pero quiero que siempre tengas en mente que así como Roberto no va solo, tú tampoco. Somos muchísimas las personas que aún soñamos, creemos y hacemos posible otro mundo y lo más bonito es que ya nos estamos encontrando.

Te amo, Regina.

Siempre juntas,
Jimena

 

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Roberto Castillo

A mis hermanas,

Diana y Dayra, hace 10 años que salí de casa.

De un día para otro se acabaron las comidas de todos los días en familia, la cotidianeidad de bromas y risas y, también hay que decirlo, nuestras travesuras que hacían enojar a papá y mamá.

Sé que en estos años no he estado tan presente en sus vidas como me gustaría. Y mi ausencia ha sido aún mayor desde hace siete años, que comencé este loco y apasionante proyecto llamado Wikipolítica.

Durante este tiempo me he perdido muchos momentos importantes: cumpleaños, graduaciones, presentaciones de ballet… todavía me duele mucho no haber podido ir al funeral de nuestra abuelita Trini.

En cada una de esas ocasiones, llamé a mis papás para explicarles que no podría acompañarles porque como coordinador no podía faltar a la asamblea o porque era responsable de alguna actividad de Wikipolítica.
Es curioso, en gran parte emprendí este camino por ustedes pero este mismo camino me ha alejado de mi familia.

No podemos viajar en el tiempo, sé que mi ausencia no se puede enmendar pero, al menos, quisiera compartirles porque sigo en este camino.

La Ciudad de México me ha dado mucho en solo una década. He llorado de tristeza y felicidad. Aquí aprendí que se puede pasar un día entero leyendo a Ibargüengoitia en la Bombilla; y que las canciones de Chava Flores siguen describiendo perfectamente al Centro Histórico. Aprendí que cuando miles de personas gritan ¡Vivos los queremos! se fabrica esperanza; que el machismo mata y que no puede existir justicia donde hay desigualdad.

Aprendí también que cuando la tierra se estremece y el gobierno está ausente, las personas comunes se levantan y corren en ayuda de quienes lo necesitan.

Con los años, la Ciudad de México se ha convertido en mi nuevo hogar, un hogar al que debo la persona que hoy soy.

Diciembre del 2012. Todavía era Distrito Federal y Peña Nieto estaba tomando protesta, su juramento sabía a derrota para las miles de personas que durante ese año marchamos y transformamos los parques en plazas públicas llenas de debate y pasión. Esas marchas me enamoraron de lo colectivo y me mostraron lo que las personas podemos hacer cuando nos organizamos. Pocas sensaciones son tan impresionantes como el saberte acompañado de miles de personas que sin conocerse caminan juntas por un sentimiento compartido. A pesar de la derrota, creo que lo que generó el movimiento #YoSoy132 no se perdió. Los movimientos sociales forman generaciones, así lo hizo el 68 y así nos pasó en 2012 con 132 y dos años después con Ayotzinapa. Esos ánimos y esas ideas crearon cientos de esfuerzos en todo el país, uno de ellos, el mío, es Wikipolítica. Un esfuerzo para quienes creemos que es posible cambiar las cosas y para quienes nos rehusamos a dejar que todo siga igual, solo porque siempre ha sido así. En eso consiste hacer política y en eso consiste la democracia: en poder cambiar lo que no funciona o lo que no es justo.

Pero para poder lograr esos cambios, debemos tener claro por quiénes hacemos lo que hacemos. Para que en los momentos de mayor confusión recordemos por qué estamos aquí.

Y yo estoy aquí haciendo política por personas como ustedes. Porque quiero ser parte de la construcción de una ciudad y un país en la que todas las personas tengan acceso a hospitales públicos de excelencia, como el que permitió que nuestro papá venciera a la enfermedad que lo tuvo durante meses debatiéndose entre la vida y la muerte.

Porque quiero una ciudad en la que ninguna de ustedes vuelva a tener miedo de salir a la calle por temor a sufrir violencia o acoso.

Porque no quiero que ninguna madre o ningún padre tenga que sufrir porque la quincena no le alcanza para pagar los servicios básicos, la renta o para darle un regalo a sus hijos. Porque no se vale que nuestro papá, después de darnos todo durante toda su vida, hoy no tenga una pensión.

Porque quiero que mi Ciudad funcione para todos y no solo para aquellos que viven el lugares de lujo.

Porque no quiero arrepentirme de no haber hecho nada mientras tuve todo a mi alcance para cambiar las cosas.
Y aunque una diputación independiente es un primer paso en largo camino, es así como se logran las grandes hazañas: paso a paso y caminando junto a personas honestas y valientes.

No les voy a mentir, la lucha que enfrentamos es larga y difícil. No puede ser de otra forma cuando nos enfrentamos a una clase política que por décadas se ha acostumbrado a gobernar solo para sí misma, sin importarle nada más.

Hoy se vuelve fundamental recuperar el gobierno para nosotras, las personas, pues no podemos esperar a que la ciudad toque fondo para querer transformarla ¿O no es que tocamos fondo ya?
Dayra, Diana, el camino que tomé hace 10 años me alejó de ustedes. Pero son ustedes, la razón por la que hoy estoy aquí.

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Tonantzin Cárdenas

Hola ma:

Quiero contarte que hoy como todos los otros domingos desde que no vivo en casa también extraño mucho el olor del café con canela hirviendo en la olla de barro, bajar las escaleras y casi aún sin abrir los ojos llegar ahí por esa invitación tan tuya, tan única de aparentemente arreglar el mundo con chilaquiles y frijoles en la mesa, en una mañana, hoy podría ser un domingo de esos

Hoy podría ser un domingo de esos, o uno como cualquier otro, en el que despertaramos solas en nuestra comodidad cotidiana, sin duda sería más fácil, sería más fácil cerrar los ojos y negar lo que nos trae hoy aquí, nos trae el compromiso y la fuerza que descubrimos al habernos encontrado, porque nos encontramo en las calles, nos encontramos buscando a 43 estudiantes o a las 365 de nosotras que en promedio asesinaron porque sí el año pasado, nos encontramos para decir basta a la política excluyente, nos encontramos siendo cadena humana para llevar víveres, nos encontramos en los parques y en las casas de nuestras vecinas y eso es lo que me trae aquí hoy. Eso es lo que me llena de valor cuando tengo que decirte que no iré a verte en vacaciones, que no podré estar en el cumpleaños de mi abuela o de mi sobrina esta vez, que en navidad nos veremos solo para cenar y un ratito más…

Porque no quiero un día despertar y lamentar que nunca hice nada para que otra niña tuviera una infancia como la que tuviste tú, mamá.

Nunca más una niña que sea maltratada por la familia que la cuida mientras su mamá se fue a trabajar.

Nunca más una niña que vaya a un internado donde la negligencia de unas monjas deje morir a su hermano.

Nunca más una adolescente sola, en otro país, acosada por ser mexicana.

Nunca más una mujer que tenga que cruzar el país, de Tijuana a Jalisco, sola, con una bebé huyendo de los golpes del machismo.

Porque me dijiste que se podía, porque me enseñaste que cuando la diferencia construye la verdad avanza, porque así supe que hay que decir basta a quién diga que no es posible un servicio público honrado y excelente, porque cuando en Jalisco cayeron los muros dijimos ya basta a quienes el poder significa servirse y robarnos la tranquilidad y la certeza de llegar a viejos, dijimos basta a privatizar las decisiones públicas,
dijimos ya basta cuando decidimos encontrarnos y organizarnos con las vecinas y vecinos del distrito 26 para abrir a todas las personas el primer congreso de la Ciudad de México.

Hoy estoy rodeada de las personas con quienes he decidido construir la comunidad que soñamos. Entre ellas está Roberto. Además de sueños, hace unos años también compartíamos los gastos de un departamento y recuerdo bien un día que llegué a casa y estaba muy molesta, estaba frustrada y triste, venía de comprar una bicicleta que no sabía exactamente como usar mi pareja de entonces comentó lo absurda que era mi compra si no iba atreverme a llegar a casa en ella, había llovido en la ciudad y eran alrededor de las 7 de la tarde, no parecía el mejor escenario para mi primer lección de bicicleta.

Fue uno de esos momentos en los que tirar la toalla era la opción a, b y c. Una persona me demostró que nada era más difícil que no intentar, nada era más imposible que la idea de no actuar, que sería fácil dejar de intentar pero con su ejemplo me aseguró que eso no me haría feliz, eso no me permitiría ir de un lado a otro de la ciudad de una forma más sustentable, más libre, gracias a Roberto hoy no solo no tengo miedo, tengo la certeza de una comunidad que crece y se alimenta de la esperanza, del trabajo excelente y la voluntad que nos trajo aquí, porque hoy lo más importante no es lo que pueda hacer un diputado independiente, sino la bancada que juntas, las personas, vamos a ser en el primer congreso de la ciudad de México. Gracias Roberto.

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