Ariel

Mamá:

¿Recuerdas cuando llores en ese restaurante por que me sentía cansado del mundo? Te dije como me sentía por lo frustrado que estaba por la sensación de ver a mi abuela fatigada tras 50 años de trabajo por la educación, y que al final, los de arriba hacían parecer que su trabajo no había valido la pena.

Tu me abrazaste y me dijiste que no nos rindiéramos. Que diéramos lo mejor y las cosas cambiarían. Y aquí estoy, caminando las calles para hacer ese esfuerzo, y esta vez no me siento solo

Se que es difícil de comprender porqué no estoy en casa, porqué salgo temprano y regreso asoleado y cansado, a terminar los deberes para graduarme y seguir tus pasos. Pero lo entenderías si los conocieras, si vieras a toda la gente que quiere recuperar la política para las personas comunes, como tú y como yo. Si conocieras a cada uno de ellos, aprenderías muchísimo, como yo lo estoy haciendo.

Se que es difícil no estar cerca, o no tener el tiempo que queremos tener juntos. Pero cuando lo logremos, estarás orgullosa de mi y de todas las personas que participan en este esfuerzo.

Siempre serás mi ejemplo, y seguiré tus consejos, pues no me rendiré, por más que intenten pararme

Y a esos, que me hacían ver el trabajo de mi abuela minimizando, quiero decirles que no lo fue. Ella sembró semillas, para que hoy tengamos un arbolito, grande y fuerte. Y a ellos, vamos a reemplazarles.

Ariel

Comparte