Ana Estudillo

Querida Ciudad:

Tenía 16 años cuando a mi mamá le detectaron cáncer de seno. Al inicio, comenzó su tratamiento en un hospital público de la Ciudad de México. Recuerdo que las condiciones eran tan precarias que teníamos que llevar nuestras propias sillas para la espera. Un día, después de tres horas en la sala, una mujer que había llegado sola fue a hablar con la trabajadora social. Se sentía mal pero no podía pagar la quimioterapia. Después de mucho verla deambular de ventanilla en ventanilla pidiendo a los burócratas que le dejasen tomar el tratamiento sin pagar la cuota, mi mamá no pudo más, me dio los 300 pesos que necesitaba y me indicó que se los diera a la señora.

Poco tiempo después, en mi familia nos cansamos de los malos tratos y las horribles instalaciones. Mi papá vendió propiedades y utilizó todos sus ahorros para que mi mamá se atendiera en un hospital privado y, al mismo, tiempo cuidar de sus hijos y hogar. Gracias a este titánico esfuerzo, mi mamá nos acompañó por 4 años más.

Sé que fui afortunada. No fue fácil pero sé que pagar un servicio médico privado es algo que pocas personas pueden hacer en este país. Entre tanta injusticia, encontré mi vocación: me dí cuenta que quería ser médica, no solo para atenuar el dolor o resolver los acertijos de una enfermedad silenciosa sino porque estoy convencida de que el sistema tiene que cambiar. Tenemos que prevenir más y mejor; tenemos que transformar las indiferentes y burocráticas condiciones de los hospitales públicos; tenemos que crear un sistema de salud más humano; tenemos que tomar en cuenta no solo a las personas enfermas sino tambien a quienes les cuidan y ven por ellas.

Hoy soy médica y me dedico a la investigación en salud pública. Ha sido un largo y accidentado camino pero también uno muy bello y enriquecedor. En él, he descubierto a personas maravillosas que al igual que yo, saben que podemos y debemos transformar la política y nuestro país. Desde hace casi 5 años colaboro en Wikipolítica. La misma organización de la que nació la candidatura independiente de Roberto, mi querido amigo y compañero de batallas.

Estoy en esta campaña para honrar el recuerdo de mi mamá, la valentia de mi papá y el dolor de las millones de personas que no tienen un servicio de salud digno.

Querida Ciudad, por ellos, por las muchas personas que te habitamos: Roberto no va solo, va conmigo.

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